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Homogeneidad, garantía nacional e imagen
En los últimos años, las matriculaciones se mantuvieron
en cifras de récord, lo que ha provocado que, ocurra lo que
ocurra en 2010 y 2011, el parque envejecerá, algo muy beneficioso
para el sector multimarca. Además, con la crisis, se ha producido
un trasvase entre numerosos usuarios que buscan un precio
adecuado y no están dispuestos a pagar el alto coste de la
mano de obra de muchas marcas de automóviles. Muchos de ellos
han optado por talleres pertenecientes a redes, que les proporcionan
una imagen reconocible y una mayor confianza que su taller
de barrio.
Mientras, otros actores del mercado, como las compañías
de rénting, también vuelven su mirada a las enseñas multimarca
en busca de grupos de talleres que les ofrezcan cobertura
geográfica, una mayor versatilidad y precios más bajos que
las cadenas del constructor.
Por todo ello, el mercado actual se ha configurado
como una oportunidad excelente para las redes de talleres
de reparación. Como vemos, tanto conductores como clientes
colectivos están demandando un taller de confianza que les
transmita buenas sensaciones y precios razonables. Pero es
también el momento de que muchas de las enseñas se replanteen
su filosofía y estrategia. Ahora mismo, en este número monográfico
aparecen consignadas más de 70 redes. Sin embargo, poco más
de una docena se configuran como alternativa válida a las
redes marquistas ante usuarios o compañías de rénting.
Ahora es el momento de que las redes decidan qué quieren
ser. Si desean seguir siendo meros programas de fidelización
para que el recambista venda más o para que entre todos compren
mejor algunos componentes o se beneficien de cursos conjuntos
y un par de campañas al año o si deben dar un golpe en la
mesa e invertir en imagen, homogeneizar su red depurándola
de aquellos que no cumplan con los estándares requeridos y
ser capaces de que cada taller independiente piense y actúe
en beneficio del colectivo.
El usuario debería ser capaz de conocer y reconocer
por su nombre a las redes, las empresas de rénting deben ser
capaces de tener un interlocutor válido, las enseñas deben
ofrecer una garantía nacional y, sobre todo, el taller debe
dejar de ser percibido por la red como un cliente para pasar
a convertirse en socio. En socio con derechos y ventajas,
pero también con obligaciones y deberes, partícipes de aquellas
negociaciones conjuntas que redundarán en su beneficio. Y
auditados por empresas externas que les ayuden a mejorar.
Este es el único camino.
Porque con las redes ocurre lo mismo que ocurrió
en su día con los grupos de distribución. Que pasaron de ser
meras reuniones de amigos para comprar mejor a erigirse en
uno de los actores más importantes de este mercado, en empresas
verdaderamente profesionalizadas en aras del bien común de
sus socios. Ahora es el momento de que muchas redes convenzan
a los talleres de que deben mejorar, ser homogéneos, dar garantía
nacional, pelear con el canal marquista, beneficiarse de negociaciones
colectivas, emplear las nuevas tecnologías, transmitir una
imagen homogénea, ser conscientes de que una mala praxis redundará
en la imagen del grupo, recibir cursos de formación, saber
que tienen a su disposición información técnica, herramientas
y apoyos online, que la red les ofrece elementos de márketing
para realizar campañas y que, por una inversión mínima, pueden
tener campañas de comunicación en medios de gran difusión
y a escala nacional... En definitiva, las redes deben hacer
ver a sus socios que tienen capacidad de mando y liderazgo
y que ponen a su disposición numerosas ventajas y una economía
de escala de la que obtener beneficios. Y, como decimos, las
enseñas también deben ser capaces de decir “no” al taller,
esto es, señalarle el camino, animarle a que lo siga y, si
no lo hace, indicarle dónde está la puerta de salida. Homogeneidad,
garantía e imagen. Tres pilares básicos para el futuro de
las redes..
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