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Noticias publicadas en el último boletín de 03/02/2012.
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Tecnimadera Digital.- La Asociación Española de Fabricantes de Ventanas de Madera y Madera-Aluminio (Asoma) celebró su último Campus Asoma sobre la Ventana de Madera en la Edificación el pasado 26 de enero en la sede de la Fundación Fidas en Sevilla, un encuentro patrocinado por las empresas Torinco y Quero que reunió a un centenar de arquitectos andaluces interesados en conocer la tecnología de fabricación, acabado y mantenimiento que envuelve a esta tipología de cerramiento en la actualidad.
“Queremos devolver la madera al lugar del que salió sin querer”, señaló en la presentación de la jornada Javier Torrero, gerente de Torinco, para quien “los cambios normativos preparan un escenario de alta exigencia en cuanto a eficiencia energética en los edificios (el programa 2020 de la UE), y se avecinan nuevas formas de construir, donde la ventana de madera va por delante”. Los estándares de exigencia de transmitancia térmica en España están muy por debajo respecto a otros países europeos. “Progresivamente esos registros se irán equiparando y la ventana de madera es la solución ideal para cumplir con ellos, gracias a las prestaciones inherentes a este material, y a la formidable tecnología que hoy rodea a la carpintería industrializada”, afirmó Torrero.
Por su parte, José Palacios, gerente de Asoma, explicó brevemente a su auditorio el proceso a seguir para obtener el Marcado CE, así como los detalles de la documentación que un prescriptor puede exigir a su proveedor de cerramientos. Respecto al Código Técnico de la Edificación (CTE), el ponente coincidió con Javier Torrero en que, en la actualidad, el nivel de transmitancia térmica es poco exigente en España. “El objetivo es su convergencia con Europa (1,6 < W/m2K<2,2). La ventana de madera, con poco esfuerzo, cumple y mejora los mayores umbrales de transmitancia térmica exigidos en países como Alemania. Con un triple cristal, se podría alcanzar un valor entre 0,9 y 1,2 W/m2K”, aseguró Palacios.
Respecto al aislamiento al ruido, la ventana de madera también posee, según Asoma, una ventaja competitiva respecto a la fabricada con otros materiales, debido principalmente a su composición higroscópica, alcanzando aislamientos superiores a 50 dB (el CTE exige un nivel de aislamiento entre 26 y 53 dB). Y en relación con la salubridad, José Palacios informó que la ventana de madera permite la fácil instalación de aireadores. “Una estancia correctamente ventilada concede menos humedades y menos consumo de calefacción y aire acondicionado”.
Tras orientar a los arquitectos con información sobre las especies de madera más comerciales y convenientes para la carpintería exterior, Álvaro Rebollo, técnico de Torinco, destacó la importancia que la madera laminada ha representado en esta industria para mejorar notablemente las prestaciones de la ventana. Asimismo, Rebolló informó acerca de las innovaciones que traen al sector las llamadas “maderas modificadas”, reguladas en España desde 2008: madera termotratada, aerotherm y madera acetilada, entre otras.
El ponente destacó en su ponencia que ya está aquí, también para las ventanas de madera, la Tarjeta Energética, una ficha técnica que orienta a profesional y cliente final sobre la eficiencia energética de lo que está comprando, sobre lo que se ahorra o incluso sobre la energía que el producto puede aportar al edificio. El técnico de Torinco insistió en la importancia del vidrio, ya que “ocupa el 70% de la superficie de una ventana. Un doble vidrio bajo emisivo mejora enormemente las prestaciones de aislamiento térmico y acústico, y de transmisión de energía en un cerramiento”.
Por otro lado, Juan José Hoyo, técnico de la firma Akzo Nobel Coatings, fabricante de los barnices Sikkens, aseguró que los problemas del pasado en las ventanas de madera están completamente superados. “Actualmente, las carpinterías han dejado de ser artesanales, pasando a ser plenamente industriales, con el consiguiente control en los procesos de fabricación y acabado de las ventanas”, expuso Hoyo.
Además de explicar que el 60% de la durabilidad de una ventana de madera está en función de la materia prima empleada, de su corte y de su diseño, el técnico explicó que existen actualmente productos resistentes a los rayos ultravioleta, mediante el uso de pigmentos que protegen a la madera de la foto degradación de la lignina, que imprimen a la superficie un color duradero. Además, las resinas empleadas dejan transpirar a la madera y son termoplásticas, y, en el peor de los casos, con los micrajes que se emplean hoy en general, está garantizada una durabilidad sin mantenimiento de seis a siete años.